Monday, September 12, 2005

Se apagó la estrella azul

Bueno, Sanscrit sigue de baja, y como hay que actualizar esto de vez de en cuando esta vez también volveré a postear yo... (por favor, no más aplausos, tanta emoción me abruma... ñañaña XD)

El caso es que no he podido prepararme un post decende (por eso de los exámenes, ya se sabe...), pero el otró día me pasé por mi panel de ciudadana Dreamers y vi este articulito que escribí hace algún tiempo. No es gran cosa... pero servirá para hacer tiempo hasta que se me ocurra algo mejor que subir, bwajajajaja!!! (es coooooña, que si que se que subir, pero necesito un poquillo de tiempo y tal... :3)

Supongo que algunos lo habréis leido ya... pues lo leéis otra vez... ele!


Se apagó la estrella azul

Sin duda alguna todos hemos ido a ver alguna vez una película de animación al cine, ya sea por interés propio o por acompañar al sobrinito o al hermanito pequeño. Sin embargo hoy en día, y cada vez con más frecuencia, cuesta apreciar el trabajo, la dedicación y la profesionalidad que requiere el realizar una película de dibujos por el método tradicional, el de los acetatos y dibujos a mano, en parte porque desde siempre al cine de este género se le ha señalado como de carácter infantil. Obviamente, con la entrada del manga y de la animación japonesa, además de otros muchos ejemplos que no son necesariamente nipones, este pensamiento poco a poco se va desmintiendo, incluso la factoría Disney, caracterizada por sus películas dirigidas a los más pequeños, se ha dedicado a producciones con más acción y menos elementos infantiles, como Atlantis, en donde hace mucho más hincapié en las peleas y luchas con navecitas de lo que nos tenía acostumbrados. Así pues, parece ser que el mercado occidental se ha dado cuenta de que el dibujo animado vende de todas las formas y maneras, y ahí tenemos películas como Titán A.E. y la mencionada Atlantis, en donde la base de la trama es la lucha y la acción. Pero este hecho solo provoca una mayor aceptación, no ayuda a apreciar la delicadeza y el esfuerzo de una película de animación, tan solo la convierte en un objeto comercial, vacío y sin gracia.

Este camino de la ?animación comercial?, por llamarla de alguna manera, ha conducido a la sustitución del dibujo tradicional al digital, que parecen llegar a una mayor variedad de público. Desde luego no pretendo poner en duda la calidad de producciones como Toy Story, Bichos, Shreck o la fabulosa Buscando a Nemo, pero todo este éxito comercial, este despliegue de medios y el abandono casi absoluto de la animación tradicional tras la venta de los estudios Disney en Orlando, nos ha costado un precio muy caro que tan solo los verdaderos seguidores de la animación han podido apreciar: hemos perdido la magia.
Las películas de princesitas o de héroes en busca de tesoros ya no venden, ahora solo se admiten superhéroes o heroínas con motos espaciales y pistolas láser. No pongo en duda que Blancanieves es una película bastante cursi y muy poco llamativa para mucha gente, pero eso no quita que no sea una verdadera obra de arte de la animación, con unos movimientos sorprendentes, suaves y trabajados al mínimo detalle, con música de orquesta que llega al alma y selección de personajes cuidada y detalla, definida al mínimo detalle. Blancanieves constituye una película única, sin igual, en donde el perfeccionismo en el movimiento de los personajes es total, sin embargo hoy en día una persona que se sienta a verla no ve todo este trabajo, el esfuerzo, la ilusión y la magia que desprende la película. Solo ve una película de dibujitos para niñitas.

Jamás en toda la historia del cine de animación se podrán superar las verdaderas producciones maestras, aquellas que no solo tienen un gran apartado técnico, como es el caso de muchas otras, sino que también poseen el don de emocionar, de hacer que llores cuando quieren que llores, de hacer que rías cuando quieres que rías, de hacer que se te ponga la carne de gallina con tan solo escuchar las bellas bandas sonoras. Películas con historias tan clásicas y sencillas como La Cenicienta, La Sirenita o Aladdín, con un desarrollo perfecto, con cada elemento en su justo tiempo y a su justo momento, con bandas sonoras preciosas que llegan al corazón y personajes tan carismáticos y memorables que hacen que perduren en el tiempo pese a su antigüedad. Superproducciones como La Bella Durmiente, que llevó siete años enteros darle el visto bueno cuando lo normal son dos años, o la Bella y la Bestia, de una belleza gráfica y argumental sin precedentes. O bien producciones como Alicia en el País de las Maravillas o Pinocho, en donde la imaginación sobresale por delante de todo.

Tal vez puedan llamarme nostálgica, melodramática o extremista, pero las películas actuales no me llegan al corazón como lo hicieron en su día (y de hecho siguen haciendo) Fievel y el Nuevo Mundo o la maravillosa En Busca del Valle Encantado. La simple razón radica en que el fin de las películas de antaño era emocionar, demostrar lo que una persona es capaz de hacer con un lápiz y un montón de ideas, mientras que las de ahora su único objetivo es vender. Producciones modernas como Hermano Oso o Lilo y Stich son buenas películas , entretenidas y bien elaboradas, pero por más que se empeñen, sus protagonistas no perdurarán en el tiempo como han hecho Bella, Fievel, Ariel, el Genio, Piesito o Blancanieves, la más veterana de todas, que aun sigue repartiendo emociones para aquellos que quieran recibirla.

Artículo original aquí :)

20 Comments:

Blogger The Rambling Reseller said...

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4:16 PM  
Blogger Fëadraug said...

Hace tiempo de este artículo, sí. Y es una alegría volver a leerlo.

El problema no es sólo que ya no se tenga en cuenta el esfuerzo y la dedicación que supone hacer dibujos animados con el método tradicional, sino que ya ni ponen la misma pasión en los argumentos de las películas. Ahora sólo parece que cuenta que haya muchos efectos chulos, acción... como si eso fuese necesario para atraer a un público no infantil.
Pero es Atlantis y Titán A.E. son sólo una muestra de lo que ocurre: tratas de llegar a otro público con algo vacío, sin que se pueda apreciar el trabajo realizado... aunque ahora parece que todo tienen que dejárselo a los ordenadores y no ponerse con la animación tradicional. Ya no es sólo no tener en cuenta ese esfuerzo, sino que el mismo esfuerzo desaparece en pos de la comodidad (y tal vez de esa falta de reconocimiento, no sé...).

Blancanieves (el personaje) es cursi, pero no por ello se puede negar el carisma de los enanos o lo cabrona que llega a ser la madastra... Blancanieves y los siete enanitos es todo un clásico de la animación, y no reconocer su grandeza y su gran aporte a la animación es como no reconocer la labor de Osamu Tezuka para que el manga sea lo que es hoy (y curiosamente, Tezuka le debía mucho a Disney... aunque luego le plagiaran :P).

Y a mí, de Tim Burton, sólo me llegó En busca del Rey Sol... En busca del Valle Encantado no me gustó mucho (y sus continuaciones, aún menos) y Fievel no era santo de mi devoción. Y es Piecito, no Piesito. :P

4:10 AM  
Blogger Mirian_Deed said...

uy, es verdad, es Piecito XDDD es que como el doblaje es sudamericano... =p

bueno, tampoco es cuastión de desprestigiar la animación digital... Después de todo, Buscando a Nemo y los Increíbles están muy chulas (desde luego son más comerciales que la Cenicienta, pero tampoco es que sea malo... además, el ser "comercial" no tiene que ser necesariamente negativo. El problema es que sea vacío), lo malo es que la digitalización en películas de animación tradicionales queda fatal, no se integra y parece de pegote (y si no echadle un vistazo a El Planeta del Tesoro...)
Otra cosa, muy diferente, es usar el ordenata para ayudar con el movimiento y ángulos de cámara, como bien se hizo en la Bella y la Bestia, en una escena de baile impresionante y mítica.

Y totalmente de acuerdo con Blancanieves. Te puede gustar la peli o no, pero su calidad técnica es innegable.

Ah! las pelis que dices no son de Burton, son de Don Bluth ;)

4:23 AM  
Blogger Fëadraug said...

¡Argh! ¡Hereje, soy un hereje! ¿Cómo pude mezclar al gran Tim Burton con Don Bluth? >_> Sí, exacto... De las pelis de Don Bluth (ahora sí) sólo me gusta En busca del Rey Sol. :P

Yo tampoco digo que las películas digitales sean malas... Toy Story 2, Buscando a Nemo y Los Increíbles son mis favoritas (Shrek ha bajado bastantes puestos xD)... Pero lo de integrar animación computerizada y digital es chungo, y más cuando se hace fatal (no sólo en El Planeta del Tesoro... El jorobado de Notre Damme es otra muestra de ello). Eso sí, en La Bella y la Bestia y en Aladdín, por ejemplo, quedaban bastante resultones. :)

5:08 AM  
Blogger Raúl Moratalla said...

Para mis gusto el artículo es un truño, por no emplear otra palabra. Empieza quejándose del abandono de las técnicas de animación convencionales, luego pasa por quejarse de que las películas de animación digital no tienen el mismo encanto que las otras y para acabar dice que las películas que se hacen ahora de animación convencinal tampoco tienen encanto.
Oiga usted quien haya redactado el artículo no tenía las ideas nada claras y lo que al final puede entender uno es que esa persona es una nostálgica a la que le gusta, o al menos valora mas, la animación de antes.
Y parece ser que lo más triste es que únicamente le gustan los cuentecitos de hadas (Disney los explotó hasta la saciedad).
Pues yo prefiero buscando a nemo a cualquier otra peli de la Disney mire usted.
Joder, hoy he venido con los cables cruzados del curre, se nota eh? xDDDDDDDDDDD

5:39 AM  
Blogger Fëadraug said...

Para mí que aún no has encontrado el auténtico fondo... o será que yo he encontrado otro fondo. xD

El problema no está realmente en las técnicas, sino en las personas tras las películas, no sé si me entiendes...
Hay grandes películas de animación tradicional actual, grandes películas de animación digital, pésimas películas de animación tradicional antigua (a mí no me gusta nada La bella durmiente)... Hay de todo en la viña del Señor.

Lo que pasa es que hay gente que ya ni le pone empeño, no son capaces de crear una historia que atraiga, que la gente la vea y salga del cine diciendo que la ha disfrutado. No, ahora la cosa parece centrarse en efectos "guays", tortas y persecuciones...
Yo, cuando vi Titán A.E., me quedé decepcionado. No es por nada, pero la idea del argumento de la película me pareció genial, pero luego su desarrollo y ese empeño en añadir fuegos de artificio cuando son realmente innecesarios hacen que no quede una historia que podría haber funcionado sin problemas.

Hay que saber usar las técnicas de que se disponen. Si quieres hacer una película íntegramente con ordenador o mezclar animación tradicional y computerizada, tienes que saber en qué terreno te mueves y poner toda la carne en el asador, no simplemente dejar que el ordenata haga todo por ti.

No sé si lo he dejado claro, pero sigo diciendo que los estudios se confían con tanta acción, lucha y efectos que se olvidan de la pasión. Y para que se deje claro que se puede hacer películas con sentimiento y entretenidas sin importar el método (tradicional o digital) empleado, diré un nombre: Pixar.

6:42 AM  
Blogger Mirian_Deed said...

errr, Raúl... el que escribió el artículo... fui yo ^^U

pero bueno, para gustos los colores. Y si, me gustan los cuentos, creo que son un derroche de imaginación, tanto los cláscios como los pocos que surgen en la actualidad, y me parece un crimen meterlos todos en el saco de "son para niñitas y crios ñoños". Pero en fin, pa gustos los colores...

8:42 AM  
Blogger 河曲勝人 - Kawano Katsuhito said...

Deed, discrepo de tu artículo en una cosa:

"...este despliegue de medios y el abandono casi absoluto de la animación tradicional tras la venta de los estudios Disney en Orlando, nos ha costado un precio muy caro que tan solo los verdaderos seguidores de la animación han podido apreciar: hemos perdido la magia. "

En esa última frase te equivocas de medio a medio. La magia de la animación tradicional, por fortuna, aún no se ha perdido. Lo que pasa es que ahora esa esencia se puede concentrar principalmente en dos palabras: STUDIO GHIBLI. En mi opinión y la de mucha gente, actualmente el mejor estudio de animación del mundo.

Ahí están las obras de arte de genios como Hayao Miyazaki, Isao Takahata o el tristemente desaparecido Yoshifumi Kondo, para recordarnos que aún queda gente capaz de sacarle jugo a la animación tradicional.

Verdaderos artistas que, sin apenas recurrir a los CGI ni a la animación tridimensional de última generación, simplemente con acetatos pintados a mano, nos narran unas historias capaces de llegar al público de todas las edades. Películas en las que, más que el continente, lo verdaderamente importante es el contenido.

Ahí tenemos joyas intemporales como Nausicaa, Laputa, Mi vecino Totoro, Porco Rosso, El viaje de Chihiro, La tumba de las luciérnagas, y prácticamente todos y cada uno de los títulos del Studio Ghibli. Son películas que merecen por derecho propio pasar con letras doradas a la historia, no del cine de animación, sino del séptimo arte en general, sin distinción de géneros. Verdaderas obras maestras rebosantes de magia y fantasía; de poesía, intimismo y emotividad; de amor y sentimientos humanos (sin recurrir en ningún caso a la sensiblería ni a la moralina barata); y también de dramatismo y extrema crueldad cuando la historia así lo requiere (La tumba de las luciérnagas). Películas pobladas por toda una galería de personajes entrañables, vivos, capaces de sentir y de emocionarse, y lo que es más importante aún, de transmitir sus sentimientos y emociones al espectador.

Películas en las que uno puede encontrarse con escenas antológicas, de gran poder expresivo. Como esa laaaaaarga y pausada secuencia de la parada de autobús bajo la lluvia en Mi vecino Totoro. Con sólo tres personajes, en un único plano, sin apenas movimiento ni diálogos... y sin embargo, es una escena subyugante, llena de expresividad y narrada de forma magistral.

O la secuencia del viaje en tren de Chihiro y Sin Cara en El viaje de Chihiro, donde las imágenes, que por sí mismas ya son todo un despliegue de imaginación y poesía, se combinan con la impresionante música de Joe Hisaishi, forman igualmente un conjunto inolvidable e irrepetible.

O las bellísimas escenas de vuelo de Porco Rosso, que trasladan al espectador a aquella época en la que el hidroavión era el rey de los cielos.

O los escenarios de Korico City en Nicky, la aprendiz de bruja, una ciudad mezcla de diversas localidades europeas, con unas calles, rincones y plazas casi de cuento.

Sin olvidarnos en ningún momento de las bandas sonoras de otro genio, el mencionado Joe Hisaishi, todas ellas con su propia personalidad y que acompañan las historias animadas de Miyazaki a la perfección.

Ya véis, podría seguir y seguir hablando sin parar, porque cuando empiezo a hablar de Miyazaki (que para mí es DIOS) y del Studio Ghibli, no hay quien me detenga. Pero haré un esfuerzo por dejarlo aquí...

En resumen, lo que quiero decir con todo esto es que, por fortuna, Deed, te equivocas por completo cuando en tu artículo dices eso de que "se ha perdido la magia de la animación tradicional". Porque la animación no es sólo Disney, hay vida mucho más allá del imperio. Y mientras siga existiendo en el mundo de la animación gente como Hayao Miyazaki, seguirás estando equivocada durante mucho, mucho tiempo. ;-)

Ay... que me he emocionao...

9:56 AM  
Blogger Fëadraug said...

La cosa es que, Katsu, Deed se refiere en todo el artículo a la animación occidental, que es la que, según ella, está perdiendo la magia. Lo del Estudio Ghibli es algo impepinable... Porque por fortuna, precisamente gente como Hayao Miyazaki aún la mantiene viva, incluso la hace convivir en armonía con los medios digitales, demostrando lo que yo dije, que hay que ponerle sentimiento.

10:24 AM  
Blogger Koopa said...

Mmm... más o menos vendría a ser lo que ocurre con los videojuegos: Antes era probar la habilidad del programador y el jugador, y hoy es probar la capacidad del bolsillo del consumidor. Por esto hace tiempo que no disfruto de verdad con ningún videojuego nuevo...

Por cierto, las animaciones de la Blancanieves están tan conseguidas porque se usó una técnica de rodado de escenas con actores reales y su posterior calcado al papel. De ahí que parezcan tan reales =)

11:37 AM  
Blogger Guges said...

ya lei el articulo hace tiempo, solo decir que me gustan mas las pelis de dreamworks que de disney

11:55 AM  
Blogger 河曲勝人 - Kawano Katsuhito said...

Tienes razón en tu puntualización, Draug. En efecto, Deed se refiere con esa lapidaria sentencia a la animación occidental, o mejor dicho, a la norteamericana (ambos términos no deberían ser sinónimos, hay muy buenos animadores en Europa y en otros muchos países).

Lamentablemente, para el 99% de la gente, la animación es Disney, Dreamworks y Pixar, y pare usted de contar. Lo que se hace en otros países no llega a salir de ellos, es prácticamente desconocido. Y eso es una verdadera pena.

El futuro de la animación tradicional ahora mismo, está en Asia (Japón y Corea del Sur). Esperemos que poco a poco el resto del mundo se vaya dando cuenta.

12:03 PM  
Blogger Mirian_Deed said...

Errr, vamos a ver... no soy tan cerrada ^^U, obviamente NO TODO ES DISNEY, que se puntualice sobre esa compañía más que sobre ninguna otra en el artículo es porque el bajón de calidad en sus pelis es la más notable. Por supuesto que hay más género, y no precisamente americano, pero , como dice Draug, puntualizaba sobretodo la decadencia en ese campo de la animación.

El tipo de historias oriental y occidental es distinta, cada una usa recursos diferentes y, si bien la base es la misma, las técnicas difieren (esa escena de espera en Totoro en la vida aparecería en una peli occidental, o al menos no con la frecuencia en la que aparecen en las orientales, al igual que los estereotipos difieren y tal y cual...).

Respecto a la animación japonesa, como dice Katsu, Ghibli es un gran ejemplo de buen desarrollo de historias y apartado técnico, y eso es algo que se ha perdido casi por completo en la animación occidental.

Lo que pretendo decir es: si imaginásemos toda la industria de la aimación tradicional (y digial también venga, pelis como nemo, o de muñecos, como Pesadilla Antes de Navidad y tal), habría que restar un enoooooorme cacho de magia y encanto por la parte occidental, con lo cual ese gran todo ha disminuído a otro todo más pequeño.

Bueno, eso es lo que yo pienso ^_^
Pero Katsu, estoy contigo cuando dices que Ghibli aun conserva encanto, pero no por ello puedo dejar de ver todo el que se ha perdido.
Y hace pupa :_)

12:57 PM  
Blogger 河曲勝人 - Kawano Katsuhito said...

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4:22 AM  
Blogger 河曲勝人 - Kawano Katsuhito said...

Er... lo siento, Deed. Perdón por el pequeño malentendido.En ningún momento he pretendido decir que seas "tan cerrada", ni tampoco incluirte en ese porcentaje de gente del que hablaba (de los que no ven más allá de Disney en esto del cine de animación).

A ver si la próxima vez que escriba un comentario tipo "ladrillo" como el anterior, me expreso mejor, caramba... ^_^

Por cierto, ¿puedo aprovechar para comunicaros a todos una interesante noticia... Esta tarde nacerá, espero que sin complicaciones, mi nuevo blog, el segundo en mi cuenta particular. El nombre de la criatura será...

...
...

(largo redoble de tambores)


¡tacháaaaan!

>>> ¡JAPONÉS CON KATSU! <<<<

En breve os pasaré el enlace.

4:25 AM  
Blogger Fëadraug said...

Por el título, ya tendré clases particulares de japonés sin moverme de casa. xDDDD

Y no te preocupes, Katsu, que somos más de lo que crees quienes ven cine de animación más allá de Disney (ya con mentar a Miyazaki y a Bluth se ve un poco la cosa... aunque, si mal no me acuerdo, Bluth trabajaba para Disney... ¿o no?).

4:28 AM  
Blogger Mirian_Deed said...

jeje, tranqui Katsu, la que se había expresado era yo ^_^ Como me gusta tanto el Disney clásico a veces parece que no vea más animación, jejeje :)

uy, pues cuando tengas el blog avisa!

5:05 AM  
Blogger 河曲勝人 - Kawano Katsuhito said...

http://japonesconkatsu.blogspot.com

El colmo de la originalidad, ¿a que sí?

Allí os espero. ;-)

6:41 AM  
Blogger Ozanu said...

Me parece que lo leí, y creo que mi opinión no ha variado. Básicamente, es lo que dice Koopa: El mercantilismo sin límites hace que se pierda la ilusión de ofrecer algo nuevo, y se repite un esquema mil veces visto con muchos golpes de efecto para impresionar a un espectador que, quizás, los espera.
He tenido una sensación de dejá vu, porque en el MaG se ha tratado algo similar relacionado con presuntos plagios y anteriormente pasó lo mismo con los videojuegos, como dice Koopa, y he argüido el mismo razonamiento: Se piensa más en la pela que en la idea. Los tres casos son síntomas del mismo problema.

12:59 PM  
Blogger Noe_Izumi said...

Tengo ganas de llorar
.....

1:39 PM  

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